Los pasados 8 y 9 de junio viajamos hasta Córdoba para asistir al II Congreso Profesional del Vinagre VINAVIN, un encuentro que reúne a productores, investigadores, cocineros y profesionales de todo el mundo con el objetivo de seguir reivindicando el valor del vinagre de calidad.
Para nosotras ha sido una oportunidad para aprender, compartir experiencias y comprobar que el sector del vinagre de calidad vive un momento especialmente activo.
Un sector que mira al futuro
El programa del congreso abordó algunos de los grandes retos del sector. Se presentaron proyectos de investigación sobre los procesos de elaboración del vinagre, se analizó la situación actual de los productores, se debatió sobre la necesidad de unir esfuerzos para dar mayor visibilidad al producto y se insistió en la importancia de seguir divulgando qué diferencia a un vinagre de calidad de otros productos.
Una de las ideas que más se repitió a lo largo de las diferentes ponencias fue, precisamente, que el futuro del vinagre pasa por la formación, la divulgación y la defensa del origen, la autenticidad y la excelencia. Un mensaje con el que nos sentimos plenamente identificadas.
También disfrutamos de un magnífico showcooking de la mano de las chefs María José San Román y Eva Millán, quienes demostraron hasta qué punto el vinagre es un ingrediente extraordinariamente versátil y capaz de aportar valor tanto a la cocina tradicional como a las elaboraciones más creativas.

Un premio que nos llena de orgullo
Uno de los momentos más especiales del congreso llegó con la entrega de los Premios VINAVIN. Nuestro Chardonnay Balsámico Gardeny fue distinguido con la Medalla de Oro.
Recibir este reconocimiento es una enorme satisfacción para todo el equipo de Badia Vinagres. Detrás de cada botella hay muchas horas de trabajo, dedicación y una manera de entender este oficio basada en la calidad y el respeto por el producto. Pero este premio también pone en valor un tipo de vinagre que todavía hoy sigue siendo un gran desconocido para muchas personas y que, sin embargo, tiene un enorme potencial gastronómico.


Más allá de las ponencias y de los premios, lo que más nos llevamos de Córdoba es el factor humano. Nos sentimos muy bien acogidas por una comunidad formada por elaboradores, investigadores, sumilleres y cocineros que comparten la misma inquietud por seguir haciendo crecer la cultura del vinagre de calidad.
Nos gustó especialmente ver la gran presencia de mujeres liderando proyectos, participando en las ponencias y aportando conocimiento dentro del sector. También constatamos la voluntad de cooperación entre productores de distintos países y denominaciones de origen, convencidos de que solo trabajando conjuntamente se podrá dar al vinagre la proyección que merece.
Antes de volver a casa todavía tuvimos tiempo de participar en una cata magistral de vinagres, una experiencia sensorial que puso el mejor broche final a dos días intensos.
Un gran momento para el vinagre
Nos marchamos de Córdoba con la convicción de que el vinagre de calidad vive un momento especialmente relevante. La investigación, la gastronomía y la divulgación avanzan en la misma dirección, y cada vez son más los profesionales que trabajan para que el consumidor conozca el valor de este producto.
En Badia Vinagres nos hace mucha ilusión formar parte de este movimiento y seguir trabajando, día tras día, para que este producto ancestral ocupe el lugar que le corresponde en las cocinas de aquí y de todo el mundo.





