Durante años, la vinagrería ha sido, y sigue siendo, nuestro centro de trabajo, el lugar donde transformamos materia prima en vinagres con identidad propia. Pero también es historia, familia, oficio y pasión. Por eso queremos que la vinagrería sea un espacio vivo, abierto y compartido, un lugar donde el conocimiento circule, donde se pueda degustar, aprender y experimentar. Porque creemos que el mundo del vinagre hay que explicarlo, pero también hay que vivirlo.

Visitas guiadas con cata en grupos reducidos
En la vinagrería organizamos visitas guiadas en grupos reducidos para todas aquellas personas que quieran conocer de cerca nuestro proyecto y entender qué hay detrás de cada botella de vinagre.
Durante la visita explicamos quiénes somos y de dónde venimos, mostramos las instalaciones y compartimos cómo trabajamos y elaboramos el vinagre de manera artesanal, hablando de las materias primas que utilizamos, los procesos de elaboración y el cuidado que ponemos en cada detalle.
La experiencia culmina con una cata comentada de vinagres, donde descubrimos sus aromas, matices y texturas, y explicamos con qué marida mejor cada uno. Porque el vinagre no solo se explica, se entiende degustándolo.

Un espacio para ideas creativas
La vinagrería también se convierte en escenario para proyectos y propuestas creativas. Si tenéis una idea que encaje con nuestro universo —ya sea relacionada con gastronomía, artesanía, cultura o territorio—, abrimos el espacio para que podáis desarrollarla en un entorno auténtico, cuidado y muy inspirador.
Nos gusta pensar que la vinagrería puede ser punto de encuentro de creadores, cocineros, productores o personas inquietas en general.

Una nueva manera de entender la marca
Abrir la vinagrería es también una declaración de intenciones. Para nosotros es transparencia y confianza; es invitaros a formar parte del proyecto.
Estad atentos a nuestras redes sociales, donde iremos publicando fechas, inscripciones y todas las novedades de talleres y visitas.